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¿Se puede diagnosticar el TDAH mediante técnicas de neuroimagen?

Nigg, J. (2020). Can Brain Scans Diagnose ADHD?. Recuperado el 24 de abril de 2020,  del Blog de Joel Nigg:  https://joelniggphd.com/can-brain-scans-diagnose-adhd/

Traducción y comentarios: Miquel Puigserver Ferrer (Psicólogo general sanitario)


A lo largo de los últimos años, el uso de algunas técnicas de neuroimagen, como la electroencefalografía (EEG) o la resonancia magnética (MRI, por sus siglas en inglés), han cobrado especial relevancia en lo que se refiere al estudio del trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).

En la actualidad la MRI ocupa la primera posición, siendo la herramienta más comúnmente utilizada para esta clase de estudios en población infantil. Para su aplicación, el niño es introducido dentro de un cilindro metálico que, alberga un imán con la capacidad de generar un campo magnético. Al atravesar el tejido cerebral, este campo magnético provoca la alineación de los átomos de hidrógeno, los cuales a su vez emiten ondas de energía a distintas frecuencias, permitiendo así elaborar una imagen de alta resolución en base a las concentraciones de este elemento. Una variante de esta técnica es la resonancia magnética funcional (fMRI), que permite detectar que regiones cerebrales se encuentran activas en un momento determinado. Esto se hace mediante la detección de los niveles de oxígeno en sangre en cada punto del cerebro, ya que este será mayor en aquellas áreas que presenten un mayor flujo sanguíneo y consecuentemente un mayor grado de activación. De esta manera, dicha técnica permite detectar cómo se relacionan o comunican distintas partes del cerebro tanto en una situación de reposo, como durante la ejecución de una tarea en concreto.

Por su parte, el EEG utiliza electrodos (sensores) en el cuero cabelludo para detectar señales eléctricas del cerebro. Toda actividad neuronal es electroquímica. Por lo tanto, las variaciones en las ondas eléctricas, aunque ligeras según nuestros estándares habituales de voltios y corrientes, se pueden medir con estos electrodos. El EEG es muy sensible al tiempo (detecta cambios en la actividad eléctrica de hasta 1 milisegundo).

Además de las mencionadas, existe un gran número de otras técnicas de neuroimagen, entre las que se incluyen la magnetoencefalografía (MEG), la espectroscopia funcional del infrarrojo cercano (fNIRs), la tomografía por emisión de positrones (TEP) o la tomografía por emisión de fotón simple (SPECT). En cuanto a estas dos últimas, en ambos casos se detecta la radiación gamma emitida por un radiofármaco previamente inyectado, reflejando el flujo sanguíneo recibido por parte de las distintas regiones del cerebro.

La idea compartida de todos estos métodos, es establecer las diferencias entre el cerebro de las personas que presentan TDAH respecto a las demás. De igual modo, algunos estudios tratan de diagnosticar el TDAH analizando los datos de los registros, mediante el uso de distintos modelos matemáticos. A la vanguardia de estos se sitúa una nueva generación de prometedores estudios que utilizan avanzadas ecuaciones de análisis no lineal (conocidas como machine learning), con el fin de mejorar significativamente la capacidad de predicción.

A pesar de todos estos avances, los resultados actuales aún no son capaces de ofrecer un valor clínico. Es decir, no parece todavía adecuado incorporar las técnicas de neuroimagen a la rutina clínica en la evaluación y diagnóstico del trastorno. Una limitación habitual es que el reducido tamaño de las muestras no permite la generalización de los resultados. Sin embargo, el principal inconveniente es que la capacidad de predicción se ve considerablemente mermada al utilizar una muestra de niños completamente nueva e independiente, ya que, aunque hay diferencias significativas entre las personas con TDAH y sin TDAH, estas no son lo suficientemente grandes como para determinar de manera fiable a qué grupo pertenece cada individuo.

Es por ello que algunos equipos de investigación, como el del profesor Joel T. Nigg, proponen y tratan de combinar gran variedad de medidas, donde cada una de ellas proporcione distintos tipos de información. Aplicado a las técnicas de neuroimagen, esto implica recabar información de distintos puntos del cerebro, aunque por el momento, sigue sin haber un éxito definitivo.

De todos modos, a pesar de estas limitaciones, hay motivos para esperar encontrar hallazgos que permitan mejorar los métodos y herramientas disponibles en un futuro próximo. Nigg se muestra esperanzado en que eventualmente serán capaces de identificar distintos subgrupos de niños con TDAH, basándose en variaciones en el desarrollo cerebral.

Sin embargo, hasta que este momento llegue el propio Joel Nigg advierte que, por el momento, conviene mantenerse escéptico ante las promesas de poder diagnosticar el TDAH mediante innovadores métodos de neuroimagen. Es verdad que la FDA (la agencia reguladora de alimentos y medicamentos del gobierno de los Estados Unidos), ya ha aprobado el uso de algunos procedimientos de EEG para el diagnóstico del TDAH, pero, según el profesor, ello hace referencia a que son procedimientos médicos seguros pero no necesariamente precisos (véanse más abajo notas adjuntas). Por eso su consejo final para los padres es el siguiente: utilice su dinero para recibir una atención y una evaluación clínica de calidad.

NOTAS: Para saber más sobre el primer procedimiento de EEG autorizado por la FDA para el diagnóstico del TDAH puede ir a este <enlace>, para una crítica a este procedimiento puede ir a éste otro <enlace> y para más información sobre ventajas y limitaciones de los procedimientos de neuroimagen puede leer este <artículo>

SDQ: Pares i mestres que avaluen infants difícils

Cada vegada més a internet pots fer tot tipus d’escales i qüestionaris per mesurar el que vulguis. Per infants difícils val la pena esmentar el SDQ (The Strengths and Difficulties Questionnaire) de Goldman. En primer lloc perquè s’han publicat bastants treballs amb ell (i es mostra bastant útil), en segon lloc perquè és gratuït, en tercer lloc perquè investigadors i professionals se’l poden davallar en múltiples llengües (català i espanyol incloses), i els pares i mestres el poden cumplimentar online (en espanyol i en altres llengües) i obtenir un informe directament… Cal remarcar que un qüestionari o escala aïllada només és una dada, mai se’n pot extreure cap conclusió sense l’ajut d’un fonament clínic de base.

Bart Simpson, el TDAH i els psicofàrmacs

El trastorn per dèficit d’atencio amb hiperactivitat (TDAH) és freqüent, impactant per a la vida familiar i escolar, i de tractament complicat, encara que des de fa molts anys la primera elecció és el tractament farmacològic (generalment el Rubifen o Ritalin als USA). Medicar infants amb psicofàrmacs ha despertat sempre moltes controvèrsies… i periòdicament surten campanyes en contra, ja sigui d’associacions més “humanistes” o fins i tot de caire religios com “l’esglèsia de la cienciologia”… Fa uns dies vaig veure un capítol dels Simpson (“La ayudita del hermano”) on feien un diàgnostic de TDAH a en Bart. Els metges provaven de medicar-lo, però tot el capítol venia a ser una crítica (divertida, és clar) en aquesta pràctica. Val la pena trobar-lo (per tenda o internet) perquè és un bon punt de partida… A l’altra banda del ring s’hi troben els laboratoris farmacèutics, que naturalment defensen altres interessos… El punt mig ens ho dóna la recerca independent (que n’hi ha, encara que no molta) i la pràctica de clínics experts, que siguin capaços d’explicar clarament el què pot fer i el què no pot fer el fàrmac, expliquin els possibles efectes secundaris i, sobretot, que en facin l’aplicació correcte. La informació basada en la evidència és sempre la millor consellera.